Cae la noche vuelve a llorar el niño en la oscuridad de su negra soledad.
El susurro de una voz que nunca fue mia.
El cotidiano silencio se convierte en sombrío manto.
Un guerrero que nunca luchó, mis batallas ha vencido.
Cicatrices que dejan paso a nuevas heridas.
Valor desaparecido para nuevas batallas ya perdidas.
Una mirada que vacía observa un hueco nunca lleno.
Adíos al beso de una sombra desconocida
Adíos,
ahora,
a ti.
ahora,
a ti.